Morfología del cuento


Cuentos de fantasía

Raíces históricas y morfología en el cuento de Propp



En la determinación o identificación de una morfología propia sobre el género de la fantasía, ésta permanece más o menos incólume hasta el siglo XIX donde ha de sufrir un cuestionamiento y, por tanto, un replanteamiento con la aparición de la obra de Franz Kafka: La Metamorfosis. Una de las primeras diferencias por mostrar es el hecho de que el evento extraordinario queda establecido desde un inicio y es aceptado como algo totalmente natural mientras que en el cuento de fantasía clásico existen una serie de eventos preparatorios para la presentación y aceptación, como consecuencia lógica, del hecho extraordinario.


“Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un repugnante insecto. Estaba acostado sobre el duro caparazón de su espalda, y al alzar ligeramente la cabeza, pudo ver su oscuro vientre surcado por curvadas callosidades que apenas si podían aguantar la colcha, que estaba a punto de deslizarse hasta el suelo. Infinidad de patas, penosamente escuálidas en comparación con el resto de su voluminoso cuerpo, ofrecían a sus ojos un espectáculo deprimente.”[1]


En otras palabras, en el cuento clásico se parte de eventos naturales que habrán de desembocar en eventos sobrenaturales mientras que en La Metamorfosis el evento sobrenatural, de inicio presentado, se va naturalizando conforme va avanzando la historia. Se da para este caso, una sustitución sobre lo que pudiera ser sorpresa y vacilación por el establecimiento normal de las leyes propias del mundo interno de Kafka. Con lo que ahora, a partir de lo anterior, puede identificarse, dentro del género de la fantasía (y lo fantástico), la conveniencia de separar entre lo que es maravilloso y lo simplemente extraño.

En el género de lo maravilloso puede, a su vez, dividirse al estar vinculado con la novela gótica del siglo XVIII, en lo considerado como sobrenatural explicado y lo sobrenatural aceptado. De este último subgénero puede tomarse como ejemplo la obra de Mary Shelley, (siendo Frankenstein la obra más conocida de esta autora).


“Hemos hallado que la unidad de composición del cuento no debe buscarse en ciertas particularidades de la psiquis humana, ni en una particularidad de la creación artística, sino que está en la realidad histórica del pasado. Lo que hoy se narra, en otra época se hacía.”[2]


Vladimir Propp (1895- 1970), cuyas ideas le valieron ser identificado con el grupo de los formalistas rusos. Se interesó particularmente en el estudio de las diversas estructuras que componen el cuento folklórico ruso (estudios de narratología). Para llegar a proponer, a través de una elaborada disección, la identificación de ciertas unidades narrativas llamadas narratemas. Su influencia puede ser percibida en la misma obra de Claude Levi-Strauss y Roland Barthes.[3]

En el análisis de la producción sobre un relato de fantasía puede llegar a establecerse analogías entre lo creado y la realidad del creador condicionado por la época en que vive.

Queda claro que esta realidad del creador es un reflejo de un entorno social dominante que, a través de la presencia física proporcionada por sus instituciones, logra ser causa y consecuencia del material ofrecido al creador para la libre interpretación con que posteriormente impregnara su obra. Asimismo, propone entre estos dos elementos ciertas vinculaciones históricas que reflejan semejanzas.

En el relato de fantasía, el empleo de una propuesta sobre un marco socio -histórico real, desde el punto de vista del creador, denota una representación sobre un estado evolutivo de un régimen existente. Lo cual significa que, por el hecho de ser una simple representación, ha desaparecido tal cual era. Su verdadero sentido ha sido transpuesto, sustituido, y re -estratificado en nuevas formaciones.

La sustitución en componentes, para la adquisición de sentido, es dada por la aparición de nuevas costumbres (cambios de vida) que pudieran presentarse. Es decir, la fantasía, manifestada por medio del relato, descubre frecuentemente la influencia del rito y la costumbre en una transposición de su sentido. La existencia de un proceso de cambio sobre lo que en una verdad histórica se presenta y la manera como en el relato se expone con un significado totalmente distinto a lo que en su origen era, siendo una de las posibles causas, la adaptación a la aparición de un nuevo ambiente histórico.

El rito surge como una manera de proceder o reaccionar ante las fuerzas de la naturaleza. Cuando se presentan formas racionales y viables en el sometimiento de tales fuerzas, el rito no desaparece sólo cambia de sentido. Mientras un rito permanece vivo, no existen cuentos que le referencian. Sólo pueden presentarse cuando el rito ha dejado de tener vigencia. La transición dada, de rito a cuento, puede darse de una manera natural como un proceso lógico de evolución histórica o puede incluso verse impuesto por la presencia de ciertos eventos de seria repercusión (la colonización de los europeos sobre los habitantes naturales del continente americano, etc.)

Es común presuponer que la conexión presente entre un relato de fantasía y el rito es dada gracias a que este último permite la explicación sobre el motivo correspondiente que aparece en el relato. Es esto verdad, pero sólo parcialmente ya que en ocasiones el relato refleja tan nítidamente el motivo y la condición inicial con que el rito fue creado que funciona como soporte a la explicación de éste. Quedando establecido, para este caso, una relación de dependencia del rito hacia el relato de fantasía.

En El hablador, novela de Mario Vargas Llosa, el relato de fantasía ocupa, como parte de la tradición oral existente dentro del grupo amazónico de los Machiguengas, un lugar primordial en la explicación, entre otras cosas, de los distintos ritos que caracterizan a ésta comunidad que ha permanecido considerablemente segregada de la sociedad peruana.[4]


El mito dura más que el rito y renace en el cuento.”[5]


Todo relato de fantasía, haciendo alusión al folklore ruso, cuenta con una estructura que resulta dependiente al establecimiento de una trama, la cual tiene por forma fundamental, según Propp, la definición de un tema que nace a su vez del planteamiento de un evento y la reacción que contra éste surge.

El cuento, independientemente de la orientación que conlleve, está conformado por una serie de patrones conductuales que pueden ser identificados como reiterativos en el análisis de tantos otros cuentos. Dichos patrones, que son determinantes para el desarrollo de la historia, son presentados, en algunas ocasiones, de una manera extremadamente fiel a la realidad. Con lo cual, puede llegar a asegurarse una cierta aceptación inicial por parte del medio real en que está inserto.


“Se nos muestra el cuento maravilloso como una preciosa fuente, un precioso receptáculo de fenómenos culturales desde hace mucho desvanecidos de nuestra conciencia.”[6]


Dentro de las diversas instituciones sociales que pudieran considerarse como donadoras de motivos para la conformación de un cuento; el rito de la iniciación ocupa un lugar especial, siendo incluso considerado como la base más antigua en la fundación de éste.

El rito de iniciación implica el proceso de transformación, e implícitamente de evolución, crecimiento, muerte y nacimiento de un cierto estado por parte del individuo a otro de mayor consideración. En la mayor parte de los cuentos de fantasía, yendo incluso más allá del cuento folklórico ruso, es común ver el relato de las travesías iniciáticas donde el personaje principal habrá de experimentar, a lo largo del enfrentamiento con distintas circunstancias, un cambio en lo que era calificado como su verdadera naturaleza para la adquisición de un nuevo y verdadero Yo.








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[1] Kafka, Franz, La Metamorfosis, Traducción: Ediciones Albatros, México, 2002 [2] Propp, Vladimir, Raíces Históricas del Cuento, Traducción: José Martín Arancibia, Colofón, S.A. México (3ª edición) 2000 [3] Para más información sobre estas 31 unidades-entidades narrativas reconocidas (donde pueden incluirse tanto caracteres como tipos de acción), puede consultarse la siguiente Página web: http://mural.uv.es/vifresal/Propp.htm [4]Para conocer, en términos generales, un poco más sobre los Machiguengas visitar la siguiente dirección: https://www.peruecologico.com.pe/etnias_machiguenga.htm [5] Propp, Vladimir, Raíces Históricas del Cuento, Traducción: José Martín Arancibia, Colofón, S.A. México (3ª edición) 2000. [6] Propp, Vladimir, Raíces Históricas del Cuento, Traducción: José Martín Arancibia, Colofón, S.A. México (3ª edición) 2000.