Historias cortas





Personalmente, desde la etapa más temprana en la construcción de una historia corta, me guío por una estructura preestablecida, definida por mí, sobre los diferentes elementos que componen y caracterizan al género de lo fantástico. En una futura entrada intentaré profundizar en esto. Por lo pronto, a manera de introducción, me enfocaré en explicar mis motivos sobre la elección de un formato de reducida extensión.


1. La novela, en general, se considera un trabajo de largo aliento. Una antigua profesora que tuve, precisamente en un curso sobre desarrollo de novela, decía que es algo similar al reto de escalar una montaña. A primera vista, puede parecer intimidante, por lo mismo, conviene enfrentarlo como un trabajo en segmentos, fases o ciclos. Como si estuvieran ubicadas diversas estaciones a las que hay que llegar y que ya en conjunto representan la conquista de esa meta. La historia corta, por su parte, permite vislumbrar, de manera pronta y compacta, el camino general a recorrer.


2. Como un lugar común, en el trabajo del escritor, se habla de la duda propia que puede darse sobre la calidad en el desarrollo de una obra. En un cierto punto, podemos cuestionarnos sobre lo que originalmente esperábamos y lo que en realidad estamos logrando. En el desarrollo de la novela, esto implica juzgar el arduo trabajo de cierto momento, e incluso contemplar la posibilidad de reescribir o eliminar una cantidad considerable de páginas terminadas. Las historias cortas no tienen ese problema. Si llegamos a reconocer que la obra no funciona, se desecha y se empieza otra sin tanta pena. El sentimiento de pérdida no es tan hondo como en el caso anterior; ya que el tiempo invertido, por amplitud, es menor.


3. La trama de una historia corta se basa en la narración de una anécdota y los personajes sólo son ejecutores o participantes de ésta. Por lo reducido de su extensión, no se consigue desarrollarlos plenamente y dejarlos “libres” para descubrir las distintas formas en que interactúan; algo que suele esperarse en una novela.


4. Cuando nadie nos conoce como escritores, es difícil esperar que un gran número de lectores dediquen dinero y tiempo en leernos. La novela, de acuerdo con lo anterior, ha de requerir precisamente eso: un mayor tiempo de lectura y ha de esperarse que sea más costosa en su adquisición. Esto, desde luego, en comparación con la historia corta. Para hablar de asuntos prácticos, la historia corta, puede llegar a contar con un tercio o un cuarto de la extensión de la novela y, consecuentemente, a un precio que oscile, igualmente, a un tercio de ésta.


5. Por último, en el tiempo que nos toma escribir una novela, Es factible terminar cuatro o cinco historias cortas. Las cuales, a fin de cuentas, representan una mayor presencia en el mercado. Es decir, puede ser el caso de que nos conozcan más por tener cuatro o cinco obras publicadas que por tener una sola novela.


Como desde un inicio mencioné, son consideraciones personales del porque prefiero escribir una obra de menor dimensión. Si estás de acuerdo o disientes de lo anterior, estaré atento a tus comentarios. Saludos.





Foto de Stephan Seeber en Pexels

¿Quieres dejar algún comentario?

© 2023 by Train of Thoughts. Proudly created with Wix.com